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El diagnóstico oportuno de un problema de la cicatriz
operatoria suele determinar la diferencia entre una
resección intestinal (extraer parte del intestino) y
una eventrorrafia (corrección de una hernia) simple.
La única forma eficiente, seguro e indolora de
diagnosticar alteraciones de la cicatriz operatoria es el
Ultrasonido (o sonograma) de dicha cicatriz, apenas
comienzan los síntomas o se sospeche cualquier problema de
la cicatriz.
Es recomendable examinar toda cicatriz longitudinal de
laparotomía al menos 12 días después de practicada ésta, y
un año después, en ausencia de síntomas.
Los problemas de la cicatriz operatoria no se detectan en
un Ultrasonido (o sonograma) abdominal, a menos que exista
un saco herniario con abundante contenido. En cambio, el
Ultrasonido (o sonograma) de la cicatriz con bien practicada
si permite visualizar el anillo herniario, aun en ausencia
de saco herniario.
Es indolora y no tiene contraindicaciones ni riesgos. No
hay radiación.
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